|
Vicente Sánchez González Finca “La Pachares”-A C-69 45510 – Fuensalida (Toledo) Junta Directiva del Real Ceppa c/ Los Madrazo, 26-2º C 28014 – Madrid Muy Srs. míos: La noticia aparecida en la página nº 95 de la última revista nº 24 del Real Ceppa, sobre la aprobación por parte de la Junta Directiva, de la solicitud de aspirante a jueces de estructura de los Srs. D. Alfonso Castells Lladosa y D. Iñaki Bilbao Salsidua, me hace pensar que podemos estar ante un nuevo caso de inminente designación de jueces que no cumplen la normativa. Bien es cierto que en la nota de dicha página no se habla de designación sino de aprobación de solicitud. Lo que no queda claro, es que tiempo y requisitos separa una cosa de la otra. El mero hecho de aceptar la solicitud sin que los aspirantes cumplan los requisitos, supone a mí entender, una falta de seriedad y rigor por parte de quienes han tomado el acuerdo. Supongamos que a alguien se le autoriza a iniciar las prácticas de conducir sin tener la edad reglamentaria, IMPOSIBLE ¿verdad?. Pues bien, eso es lo que pienso que debería suceder en este caso, no haber aceptado la solicitud para ejercer en prácticas a los Srs. Castells y Bilbao en tanto no cumplan un principal requisito como es el haber criado perros excelentes en la Real Ceppa Siegerschau. Cuando hablo de ejercer en practicas no es algo que yo me invente o me hayan contado. Lo he visto personalmente. Pero es que además en la propia fotografía que se acompaña en la nota de la mencionada revista nº 24 vemos al Sr. Castells revisando la boca de un perro. Las normas dicen claramente que la revisión dental de los perros es responsabilidad exclusiva del juez actuante. Estimados Srs., ya se que a Uds. les resulta muy fácil decir que siempre soy el mismo y que no hago mas que denunciar casos. Pero díganme una sola ocasión que mis denuncias no hayan correspondido a una irregularidad. En la anterior etapa en la vida de este club, hubo un estilo de hacer las cosas y una forma bastante discriminatoria de aplicar y entender las normas. Esa nueva Junta Directiva nos anunció una nueva era y prometió cambios sustanciales que todos hubiéramos deseado. Lamentablemente no esta siendo así y es algo que aunque Uds. no lo quieran ver, no solo lo digo yo, sino que es algo publico entre los socios. La diferencia es que en mi caso, asumo como un deber y una necesidad el decirlo, denunciarlo y argumentarlo como algo conveniente e imprescindible para que las cosas se hagan con transparencia. En las próximas semanas se escribirá mucho sobre la gestión de Uds. en los ocho meses que llevan de mandato. Por mi parte ya les adelanto que utilizare los medios que el club me facilite, así como otros de divulgación de temas pastoreros para aplaudir o desaprobar todo lo que sea de interés para la raza y el club. Daré como siempre mi libre opinión con respeto y por supuesto acompañados de mi nombre y apellidos. Lo que nadie va a conseguir es eclipsar mi pensamiento y el derecho a expresarlos. Pero bien, ciñéndome al caso de los Srs. Castells y Bilbao, quiero pedirles que actúen con rotunda firmeza respetando la normativa para la aprobación y designación de jueces. No se trata de cuestionar la capacidad de nadie, tampoco se trata de estar contra nadie. Simplemente que se respeten las normativas. La figura del juez del Real Ceppa, bien sea de trabajo o de estructura debe ir acompañado de conocimiento de la raza, credibilidad personal y legitimidad. De que se cumplan estos principios depende que los jueces gocen de respeto entre los aficionados y dignifiquen la imagen del Club. Por ello me parece una decisión de prudencia y buena para todos, suspender el acuerdo de esa Junta Directiva en tanto los Srs. Alfonso Castells e Iñaki Bilbao no cumplan las exigencias previstas en las normas. Nadie, al menos yo, tomaría esto como un gesto de debilidad ni de plegarse a sugerencias externas a esta Junta, sino como una muestra de sensatez y de que de verdad se inicia un periodo de cambios y justa aplicación de las normas. Comprendo que la solución no es fácil. Que una vez que se ha abierto la puerta para unos, es difícil cerrarla para otros. Que la forma en que se designó Juez al actual Presidente D. Felipe Calvo Roure da pie a que cualquier socio se sienta con el derecho a que se le mida con la misma regla y principios. Pero sinceramente pienso que la solución debe estar basada en el sentido común. La situación requiere medidas audaces y valientes que disipen todo tipo de dudas y sospechas. Estoy convencido que la renuncia temporal voluntaria en la condición de Juez de D. Felipe Calvo, en tanto termina de cumplir con los requisitos exigidos en las normas, supondría en estos momentos el inicio de un proceso de normalización y un lavado de imagen para el futuro, que a quien más favorecía seria al propio Presidente. Ello no supondría la ruptura de nada sino simplemente el comienzo de acciones audaces y firmes para soluciones estables. En resumen todas las medidas traerían como consecuencia mayor confianza de los socios hacia el órgano directivo del Club. De no ser así y se persistiera en el mantenimiento de esas posiciones irregulares, cabe pensar que se pretende simple y llanamente volver a encubrir la maniobra esperando la ocasión para, como en el caso de D. Felipe Calvo, en alguna Asamblea General y con votos delegados obtenidos como sea, se “legalice” el nombramiento a jueces de los Srs. Castells y Bilbao. Es decir, seguir en el camino de más de lo mismo. Haciéndome eco del contenido en el Editorial a cargo del Director de la Vocalía de Comunicación y medios, les rogaría que esta carta sea difundida para conocimiento de los socios a través de la página Web del Real Ceppa, así como en el próximo número de la Revista Oficial. Les saluda atentamente Vicente Sánchez González 18 de noviembre de 2004
|